domingo, 7 de abril de 2013

Aprender a respirar

Creo sinceramente que el gran descubrimiento del nuevo milenio es aprender a respirar.
Sí, lo hemos olvidado o desaprendido o quizás nunca lo supimos hacer bien.
Estamos equivocados si pensamos que la física cuántica, las redes sociales, los avances en el terreno de la genética o cualquier otro cachivache tecnológico, son los grandes logros de esta era. No, señores. Lo que de verdad nos ha traído el nuevo siglo y milenio es el método para aprender a respirar. Piénsenlo. Además de ser imprescindible para nuestra existencia, sirve para curar casi cualquier enfermedad física o mental.
Si estás a punto de tener un infarto, respira.
Si te mareas, respira.
Si te duele el estómago, respira.
Si tienes jaqueca, respira.
Si.....respira.
Y así, con un sinfín de respiraciones nos acabaremos curando de todos los males ya que los sistemas sanitarios empiezan a enfermar en la mayoría de los países. Es barato, sano y ecológico.
Por otra parte, la correcta respiración, que empieza en el segundo chackra e invade todo nuestro cuerpo para esfumarse por la nariz, es el antidepresivo más eficaz jamás visto. En lugar de Más Platón y menos Prozac, la versión adaptada al siglo XXI debería llamarse Más respiración y menos medicación con tranquilizantes y antidepresivos. Es barato, eficaz y nos ahorramos el euro por receta.
Como efectos añadidos, se ha descubierto que aquellos que gozan del conocimiento del método respiratorio perfecto, se vuelven inmunes a los males mundanos que los asechan.
Si te despiden, respira.
Si te deshaucian, respira.
Si te roban, respira.
Si te ignoran, respira.
Si te humillan, respira.
Si te toman por tonto, respira.
Si te suben los impuestos, respira.
Si.....respira.
Es un método barato, fácil y elimina la ira.
Por lo tanto, amigo, enemigo, paciente, iracundo,
desempleado, pobre, triste, feliz, nauseabundo:
respira, respira y respira para aguantar tu mundo.






sábado, 23 de marzo de 2013

Dice Creonte....

Digo que incluso los pesares, si se enderezan, se vuelven todos ventura.
(Sófocles; Edipo Rey)







jueves, 21 de marzo de 2013

Right here



Right here
at the wall
right here
in the dark

Right here
where questions
follow their answers
right here

where the shark
and the pigeon
find their way together

in insolent grief
I sat down
right here

where Night has thrown
her sparkling eye
on a lark's feather

right here
may it be right?
I crumble through the heaven
where Hope has lost her light.

Elena Salajan 2013




lunes, 18 de marzo de 2013

Silentium


Silencio
Silencio purificador
Silencio justo
Silencio suave
Silencio inquietante
Silencio compasivo
Silencio frágil
Silencio pulcro
Silencio vivo
Silencio feliz
Silencio adivinanza
Silencio meditación
Silencio despierto
Silencio indignado
Silencio desesperado
Silencio incomprendido
Silencio necesario
Silencio

Elena Salajan 2013


viernes, 21 de diciembre de 2012

Oportunidad

Tomemos toda esta historia del fin del mundo como una oportunidad, como si hoy fuera el primer día del resto de nuestras vidas. Por si no lo estamos haciendo ya, decidamos vivir acorde con aquello que somos. 

Vivamos para cumplir nuestros sueños. 
Desterremos el miedo y la culpa para el resto de nuestras vidas.
Disfrutemos de lo que nos brinda cada día y dejemos a los que "hablan" que hablen de sus tonterías y mentiras. 
Actuemos por y para el bien de nosotros mismos y de los que nos rodean. 

No se trata de salvar a nadie y menos al mundo.
El mundo, la naturaleza, el universo tienen sus propios ciclos y leyes. ¿De verdad pensamos que nosotros tenemos algo que decidir sobre ello? ¡Menuda soberbia! 
Tampoco se trata de salvarnos a nosotros mismos ni a otros "humanitos". 
Se trata de vivir agradecidos por la vida y disfrutando de aquello que nos regala cada instante...en este ratito en el que nos vemos sentados a la mesa de juego de la vida. 

Juguemos pues, con o sin trampas, pero definitivamente sin miedo y sin culpa. 


domingo, 18 de noviembre de 2012

Volver a empezar

Me imagino un almacén lleno de trastos viejos, cerca de una estación de tren, en un pueblo diminuto, plomizo, vetusto. Yo, en medio del almacén, intentando poner orden entre las cajas de cartón marrón, reblandecidas por el tiempo y la humedad. Polvo por doquier. Un mar de polvo que desliza sus olas frágiles, acariciando las cajas, los papeles amarillentos, los espejos carcomidos por la soledad y el abandono. Un mar de olvido, que con cada gota, forma una red de átomos diminutos, entrelazados por las sombras. ...
... ¿Y la psicóloga dice que todo esto hay que limpiarlo en unas semanas?